Desde 1999 fotografiando arquitectura
Soy Jesús Granada. Me formé como arquitecto en la Universidad de Sevilla y desde 1999 me dedico a fotografiar arquitectura.
Tanto el trabajo de los arquitectos como mis fotografías lo considero un legado que hay que cuidar y difundir. Esa convicción es la que mantiene mi pasión por lo que hago después de veinticinco años: fotografío las ideas que hay detrás de cada edificio, lo que su autor quiso decir con él.
He documentado proyectos en más de cuarenta países y estas fotografías se han publicado en cientos de editoriales y miles de publicaciones en todo el mundo. Desde 2018 colaboro con el equipo editorial de El Croquis fotografiando monografías de Álvaro Siza, David Chipperfield, Caruso St John, Christian Kerez, RCR, Souto de Moura o Smiljan Radić, entre otros.
Desde mi estudio en Andalucía gestiono la documentación, catalogación y distribución de todo lo que produzco. Cada proyecto que fotografío permanece accesible y localizable a largo plazo. Es mi manera de cuidar este trabajo con la misma atención que pongo al hacerlo.








Cómo trabajo: del encargo a la entrega
Cada reportaje empieza con el arquitecto y con los materiales que ha generado durante el proyecto: maquetas, bocetos, textos, dibujos, fotografías de obra. Antes de mirar el edificio quiero entender la pregunta a la que responde —el contexto, el encargo, las restricciones, la idea que lo originó—. Discuto con el arquitecto qué necesita la fotografía: si es para concurso, para publicación editorial, para archivo del estudio o para licenciar a marcas. La respuesta cambia el enfoque, no la calidad.
En obra trabajo mayoritariamente con luz natural y planifico jornadas en función de la orientación del edificio y de las condiciones del entorno. María Arias de Saavedra, asociada de mi estudio, lleva la postproducción: conoce mi material desde hace años y mantiene la coherencia tonal entre proyectos. Empezó escaneando placas diapositivas, asumió después la organización de todo el archivo y hoy desarrolla atmosféricamente toda mi producción.
Cada proyecto entra en un flujo de trabajo que no termina con la entrega: lo fotografío, lo catalogo, lo difundo y lo mantengo visible en este archivo. Cada fotografía atesora la idea que alguien tuvo en un momento y la trato como tal —un objeto valioso que transmite conocimiento y valor para quien la mira.